Blog del escritor Gabriel Rodríguez Morales

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jueves, 10 de marzo de 2016

¿Privatizar o no privatizar? Sobre la gestión pública o privada del ISBN

    El ISBN se usa en España desde 1972, siendo atribuida la gestión del mismo a la Administración Pública, en concreto al Instituto Nacional del Libro. El ya citado Decreto de 1972 determinaba la necesidad de implantación del ISBN para establecer unos «sistemas estadísticos perfeccionados, tanto por la exigencia de una información rápida y exacta como por la conveniencia de los propios editores, al facilitarles el estudio de mercados y la imprescindible mecanización de sus medios de comprobación de existencias y tiradas», así como «por la obligada colaboración con los servicios informativos bibliográficos de todo el mundo». 

    El Instituto Nacional del Libro (organismo autónomo del Ministerio de Cultura) fue suprimido en 1986; sin embargo se dictó la Orden de 25 de marzo de 1987 por la que se regula la Agencia Española del ISBN (Sistema Internacional de Numeración de Libros), dependiente de la Dirección General del Libro y Bibliotecas y adscrita al Centro del Libro y de la Lectura. A esta le seguiría el Real Decreto 2063/2008, de 12 de diciembre, por el que se desarrolla la Ley 10/2007, de 22 de junio, de la Lectura, del Libro y de las Bibliotecas en lo relativo al ISBN. En todo caso, desde su creación, la gestión fue asumida por el Estado, en concreto por el Ministerio de Cultura. 

      La gestión pública anteriormente mencionada no está ya en vigor, ya que desde diciembre de 2010 ha dejado ser gestionado por el poder público y ha pasado a manos privadas, en concreto a la Federación del Gremio de Editores de EspañaEsta federación asocia a muchos editores de España (no todos) y fue fundada en 1978. Esta medida ha suscitado la polémica en el ámbito cultural, tanto a favor como en contra. El director ejecutivo de dicha federación ha señalado cómo en el caso de España fue asumido en 1972 por «el Estado, la dictadura, por motivos de censura y control», en lugar de lo que ocurrió en el «resto de Europa, donde lo gestionan los editores». Esto es cierto, aunque también hay que señalar que hay países (por ejemplo, en muchos de Hispanoamérica) que fueron asumidos por la Administración Pública sin haber una dictadura cuando entró en el sistema. A su vez, durante muchos años de democracia en España ha seguido siendo gestionado por funcionarios sin sentido que se atribuyera la gestión a una entidad privada que, además, no representa a todas las editoriales, ya que no existe obligación por parte de la entidad editora de federarse o asociarse a ésta. Sin embargo, en la federación de editores se defiende que el número de libros publicados anualmente está inflado artificialmente, ya que la Agencia Española del ISBN dice que se publican más libros al año de los que mantiene la federación. Además, mientras la Agencia afirma que hay casi siete veces más títulos disponibles que los que dice la federación. La razón que mantiene la federación es que se otorgan números de ISBN a artículos o publicaciones que no llegan a ser realmente libros con acceso al público, realizándose estos por motivaciones distintas, como puede ser para engordar currículum en aras de una futura promoción. La asunción del sistema por parte de la federación de editores va a permitir establecer un precio por número de ISBN. Anteriormente era gratuito, no existía tasa alguna. El precio por ISBN depende, actualmente, del número de ISBNs solicitados: 95 € por 10 códigos; 549 € por 100 códigos; 3500 euros por 1000; 26000 € por 10000. En el caso de la autoedición, son 45 euros por cada código. Además, crea el sistema DILVE, también de pago, aunque opcional; éste es una base de datos que funciona como plataforma para el negocio del libro. Hay algunos que ven en estas medida un camino hacia mayores exigencias económicas en el futuro que impidan el acceso a la publicación y que pueden extenderse incluso a la simple consulta. Otros creen que de esta manera se limita la publicación falsa de libros, como antes explicamos.


    El debate por esta reciente privatización de la gestión del ISBN en España está abierto. Frente a aquellos que mantienen la misión eminentemente cultural del ISBN y la legitimación de que sea gestionado por manos públicas y no privadas, se enfrentan aquellos que defienden que el nacimiento del ISBN se produjo por razones comerciales, siendo lógico, por tanto, que sea gestionado por los editores. La discusión sigue, y seguirá, abierta.

lunes, 15 de febrero de 2016

¿Qué es el ISBN?

      ISBN es la sigla del International Standard Book Number, que podría traducirse por Número Internacional Normalizado del Libro. La misión del mismo es establecer una especie de matrícula o D.N.I. que permita identificar cada libro publicado. El equivalente para las publicaciones periódicas sería el ISSN (International Estándar Serial Number). La característica fundamental del ISBN es que es internacional; es decir, permite identificar por un número establecido con arreglo a unos criterios aceptados internacionalmente los libros publicados en la gran mayoría de los países del mundo, siendo posible establecer una estadística internacional de libros publicados. Fue adoptado como patrón internacional en 1970 bajo la Norma ISO 2108. Más de 160 países utilizan en la actualidad el ISBN para identificar sus libros. En el caso de España, desde 1972 se utiliza el ISBN y fue regulado por el Decreto 2984/1972, de 2 de noviembre, por el que se establece la obligación de consignar en toda clase de libros y folletos el número ISBN. El ISBN viene establecido por una serie de números que, en un principio, estaba compuesto por diez dígitos, siendo denominado ISBN-10. Sin embargo, ante la creciente producción bibliográfica se decidió cambiar el ISBN-10 por el ISBN-13, de manera que, en la actualidad, son trece los dígitos que componen el ISBN. Este cambio se aprobó en 2005, pero no entró en vigor hasta el 1 de enero de 2007. Evidentemente, estos números no están puestos al azar, sino que tienen un sentido. En este orden, los dígitos significan lo siguiente:

  • Prefijo: los tres primeros números son los que la Agencia Internacional del ISBN ha establecido para los libros y que, en la actualidad pueden ser sólo dos: 978 o 979.
  • Identificador de grupo: los dos números siguientes son los que se atribuyen a cada grupo nacional, geográfico o lingüístico. El número 84 es el atribuido a España.
  • Prefijo editorial: al anterior le siguen cuatro números que son atribuidos a la entidad o persona editora.
  • Número de título: seguirían tres dígitos con los que se puede identificar la obra en concreto.  
  • Dígito de comprobación: este número, el último de los trece, resulta de una operación matemática (en la que no vamos a entrar, pero que es bastante sencilla) realizada sobre los números anteriores.

      El número de ISBN suele aparecer en todos los libros. En España se usa desde 1972 y lo puede solicitar una entidad editora o el propio autor (que suele llamarse autoedición). Pero también hay que recordar que no es obligatorio, sino que existe para favorecer la comercialización del mismo (no llevándolo, por ejemplo, los libros gratuitos). Ahora bien, es muy frecuente encontrar un código de barras con unos números que, sorprendentemente coinciden con el ISBN. Este código de barras es el EAN o European Article Number, también conocido por EAN-13, al estar compuesto por trece dígitos. Sin entrar en más detalles, mdiremos que no es exclusivo de los libros pero que, cuando hablamos de un libro y este dispone del ISBN-13, ambos coinciden, aunque el EAN-13 carece de guiones. Esto no ocurría con el ISBN-10, ya que había que realizar una conversión y adaptación del número.

      En el caso de que quieras saber más sobre el ISBN te invito a visitar las páginas de la Agencia Internacional del ISBN y de la Agencia Española del ISBN.